Mostrando entradas con la etiqueta ¿ES DIFERENTE LA MIRADA DE ALGUIEN ENAMORADO QUE DE ALGUIEN QUE NO LO ESTA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ¿ES DIFERENTE LA MIRADA DE ALGUIEN ENAMORADO QUE DE ALGUIEN QUE NO LO ESTA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de noviembre de 2010

¿ES DIFERENTE LA MIRADA DE ALGUIEN ENAMORADO QUE DE ALGUIEN QUE NO LO ESTA?

No hay duda: el amor es una enfermedad. Tiene su propio rosario de pensamientos obsesivos y su propio ámbito de acción. Si en la cirrosis es el hígado, los padecimientos y goces del amor se esconden, irónicamente, en esa ingente telaraña de nudos y filamentos que llamamos sistema nervioso autónomo. En ese sistema, todo es impulso y oleaje químico. Aquí se asientan el miedo, el orgullo, los celos, el ardor y, por supuesto, el enamoramiento. A través de nervios microscópicos, los impulsos se transmiten a todos los capilares, folículos pilosos y glándulas sudoríparas del cuerpo. El suave músculo intestinal, las glándulas lacrimales, la vejiga y los genitales, el organismo entero está sometido al bombardeo que parte de este arco vibrante de nudos y cuerdas. Las órdenes se suceden a velocidades de vértigo: ¡constricción!, ¡dilatación!, ¡secreción!, ¡erección! Todo es urgente, efervescente, impelente... Aquí no manda el intelecto ni la fuerza de voluntad. Es el reino del siento-luego-existo, de la carne, las atracciones y repulsiones primarias..., el territorio donde la razón es una intrusa.